29 de junio de 2009

Goya 87


Ya sale la cabeza, ya está aquí… ¡Empuje! ¡Empuje! Muy bien. Es una niña. Buaa buaa.
Algo así debió ser aquel día en el que atendieron el parto con palanganas y agua caliente. La comadrona, la niña y su puta madre (aunque exenta de responsabilidad, a priori) mientras el padre, el más aguerrido de la provincia esperaba fuera mientras bebía chatos de vino y escupía de costado. De eso había pasado ya algún tiempo. Sin duda debieron conocerse en unas fiestas del pueblo, en el que él, haciendo gala de esa hombría con que la madre naturaleza le había indemnizado por la falta de materia gris.
Ella, obnubilada al ver cómo él solito tiró al pilón al guitarrista y a la moza de minifalda que hacía de cantante en la orquesta que el señor alcalde había contratado en Ciudad Real capital del glamour, haciendo gala de lo importante de aquel pueblo.

De aquel polvo vinieron estos lodos y cicuenta y bastantes años después, el fruto de la pasión entre Alegre y Don Anónimo consumado en el en pajar de Robustiano, fue a la capital del Reino acompañada de un mocetón que había parido y con una cara de pánfilo tan gorda que ni se esforzaba en tratar de disimularla, usando el AVE a Madrid Puerta de Atocha. Los pantalones hacían tope con los sobacos, cortando su ascenso. Al llegar allí tomaron un taxi y doña elegancia, cual señorona apoyó sus posaderas en el asiento trasero de un Octavia y se dirigió al taxista, haciendo gala de su superioridad. El tonto de los cojones del hijo hablaba por el móvil, Qué valiente, 35 años y ya con teléfono, el orgullo, de su madre.
Goya 87.
Por donde quiere que vayamos?
Ella guarda silencio.
Él contesta que por dónde sea.
Ella se dirige a él diciéndole que qué era eso de por donde sea, nos tendrá que llevar por donde más rápido sea.
¿Mas rápido o más corto?
Por donde sea. Madrid es de locos, con lo bien que se está en Ciudad Real. El tráfico, es de locos, las obras, el estrés. Mira ese como se cuela.
El semáforo ya se ha encendido. Siga. Cámbiese de carril. Vaya más deprisa. Tenga cuidado no vaya usted a matarnos.
Mi paciencia ya estaba colmada. No señora, no se preocupe. El pánfilo vuelve a hablar por teléfono la sanguijuela hace sonar su collares (bisutería, seguro) cual serpiente de cascab el. Llegada a destino.
Esto es Goya 87. Pero es el Corte Inglés. Vienen al Corte Inglés?
No, vamos a Goya 87.
Me giro
¡Pues Goya 87 es el Corte Inglés!
Ah! Pues entonces aquí venimos ja ja!
Son 12:35
Cómo que 12:35, si ha marcado 9:40?
Usted ha cogido el taxi en una estación de tren con suplemento de salida autorizado, así que tiene 2,95 de suplemento.
Ha regañadientes saca el importe exacto. El pánfilo sale del coche seguido de la buscona que se despide a la francesa y da un portazo. Está claro, princesa, que has heredado de tu padre su mejor patrimonio.

Velázquez arriba. Taxi.
Baje eso (refiriéndose a la radio)
A Don Ramón de la Cruz con Castelló.
Será petarda. Bien, soy novato lo meto en GPS Distancia a destino 650 metros.
Resoplo, estoy tentado de encender la radio, pero me parece impropio.
Semáforo en ambar, zapatazo al freno. Siguiente semáforo en ámbar. Zapatazo al freno.
Anciana que se aproxima al paso de peatones Pase usted señora (y sin prisa) Camión de la basura (qué felicidad) y qué cabreo detrás. Joder con el camión de la basura. No puedo ni quiero sujetar mi risa. Destino 3 euros.
Tenga aquí tiene. Creo que debo perdonarle la deuda. Pero no, que me pague. Barrio de Salamanca solo hay uno (Gracias a Dios)

Yo para ser feliz quiero un camión.

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