¡Que bien habla! Desde luego es para sentir muy hondo el orgullo de ser de esta familia. Asín de claro te lo digo.
¡Taxi!
Mujer dieciséis años, estatura media y setenta y cinco kilos a la canal. Maldentada y maloliente, debido al calor.
Goya esquina con…
¡Barrio de Salamanca! taxi mío, qué impredecible eres a veces.
¿cómo ha estado el asunto?
Fenomenal, ha sido increíble.
¿Desde que hora llevas?
Desde las cinco de la tarde
(Anda qué… si a mi me sale una hija como tú, iba a tener una adolescencia bien chunga)
¿Y bien?
Encantada de la vida ya estuve en la anterior.
Tú sí que molas.
¿A que sí? JJJJaaaaau jjjaau jaaau.
(El sarcasmo no lo pillas, ahora esa risa no deja indiferente a nadie, monada)
Es una crueldad meterse con ella pero es la única que coge taxi, los demás se van todos en metro, deben ser pobres o deben tener sueldos de mileuristas y han venido a ver al rumano de Benidorm (como lo bautizó una de mis clientas anteriores) a ver si le traen suerte al pobrecillo.
Buenas noches!
Ueeeeeeee!
1, 2 y 3 Hala…!
Ueeeeeeh!
Ueeeeeh!
Que se besen! Que se besen! Que se besen!
Uuuueeeeeeeh!
Uuuuuueeeeeeeeeeh!
Qué bien les sale el grito. A mi que me digan lo que quieran, pero una coral tan precisa, no es fruto del azar.
80.000 gargantas todas a una guiadas por la magistral batuta de Marco Tulio Cicerón.
Los vellos aún los tengo como escarpias. Estoy sumido en una crisis existencial tan gorda como mi clienta adolescente. Creo que he tirado un montón de años de mi vida en cosas que no tienen sentido, viendo las caras de felicidad que vi ese día solo pienso que si yo fuera publicista le diría a los de Aquiarius, apunten esto para su próxima campaña. Definitivamente el mundo está lleno de extraORDINARIOS.
Chavalotes, nunca perdáis ese orgullo que os ha hecho tan grandes.
¡Qué envida, por Dios!
16 de julio de 2009
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