30 de mayo de 2009

Nuevo retraso en el blog... Sorry



Llevaba 40 minutos en la parada de un hotel del norte de la ciudad cuando me toca cargar. Se me monta un extranjero y me dice que necesita una Caixa, que siga hasta que encuentre una. 400 metros más adelante allí estaba la puta oficina. Dos euros con ochenta y calladito que suelo estar más guapo. Ahora, eso sí, si los muertos pueden oír los pensamientos de uno, los bisabuelos del sujeto seguro que aún están mosqueados.
Continúo y una mocita me levanta la mano cien metros más adelante. Aborda el coche y me indica el destino. Es muy guapa. Por un momento dudo, pero no puedo resistir mi curiosidad. Me giro y le digo tú eres…
Sí, me interrumpe ella. Silencio cortante durante unos minutos. La llamo por su nombre, parece que se encuentra cómoda en el coche. Hablamos de su programa una academia reallity. Charlamos de Internet, comentamos todo esto de lo del blog y me felicita por la idea. Joder, qué guay. Dame un autógrafo para mi cuñada. Pues vas a tener suerte, tengo aquí una foto, te la doy firmada. Ah! Pues muchas gracias (y te voy a cobrar la carrera igual, cuenta con ello)
Mil gracias, Marbelys. Dime qué te debo. Pues son X,xxx vale, aquí tienes. Quédate con el cambio. (cuatro euritos de propina) Además de guapa, simpática y espléndida. Vaya, creo que me voy a apuntar a su club de fans, eso sí, su programa me sigue pareciendo una tortura. No te quejes que he hablado muy bien de ti en el blog, lo prometido es deuda. Suerte y a bailar.

Una actriz portuguesa que me llevó a la T1 en uno de esos días en los que no encuentras clientes por la calle, sus acentos eran de lo más polivalentes, hablaba esepañol, pero argentino porque había estado un mes en Argentina. También tiene un blog, así que esperamos su link (y unas entraditas para la nueva función) que la vida está muy mala y el teatro es para gente muy pero que muy culta.

Carrerón el domingo. Estaba yo plácidamente en la parada de una de mis estaciones habituales en los domingos cuando se me acercan dos heavylandias. Los tipos iban bien pero que bien ataviados. Sus greñas, sus barbucias de varios días y muy cachondos. A Chincón. La madre que me parió si no sé donde está. Sal por la carretera de Valencia y ya te vamos indicando.
Venimos de Vitoria de todo un finde de conciertos donde lo hemos pasado de cojones.
Bueno, dos antisistema en mi taxi. Dos pavos de propina y volando hacia la caja mágica. Gracias Rafa, por los 35 euritos que me brindaron tu buen juego. La lástima fue que dos fueron a Atocha. La ventaja, que me dio tiempo a volver.
La semana, el ingenio y el talento, no dan para más.
Por cierto, que no pregunte no quiere decir que no tenga interés en saber. Sí, eso va por ti, que tanto te pavoneas.

Llegan las elecciones europeas y no pienso ir a votar. Paz y bien.

Con retraso y sin sustancia.

Tenía pocas ganas de salir, la verdad, pero uno es un profesional. Dos minutos con el verde encendido cuando cargo. Uf! Qué pinta! Dejo primero a uno de ellos y luego sigo con el siguiente. La noche había sido de mucha fiesta. Pero mucha fiesta. Pues mi compadre es primo de Farruquito y tiene una novia que está muy buena. Tú eres un taxista mu güeno (Santa María de la Cabeza está cortado y paro el taxímetro).
Mi nombre es XXXX Cortés. Pues no hay muchos gitanos que se apelliden Cortés. Qué va hay muchos… Ah! No sabía yo pensé que era más frecuente el apellido Fit James Stuart. Yo ese no lo he oído en mi vida, marqués.
Ah! Pues estaría yo equivocado…
12,10. Pues si pudiera usted cobrarme solo doce se lo agradecería que así compro tabaco. Venga vale, pues dame 12. Muchas gracias, yo trabajo en tititititi. Vete cuando quieras y pregunta al portero por mi y ya salgo. Venga, pues así lo haré.
Una amiga periodista dedicada al glorioso mundo de la óptica cerró una semana bastante anodina. Sin más.

Teddy Bautista


Esta semana ha saltado a los medios una noticia que afirmaba que la SGAE había exigido el cobro de 5000 euros por un concierto benéfico de David Bisbal cuyos beneficios iban destinados a la investigación de una enfermedad para salvar la vida de un niño de seis años. Cuando lo oí engrosé una de mis listas que encabezada por El Dioni y en la que aparece también el ilustre señor don Paquirrín, Menudo pájaro. Cuenta con todos los personajes que me gustaría transportar, aunque sea gratis en el coche. Desde esta semana el número uno es el recién llegado el Señor Teddy Bautista. No le iba a cobrar ni un pavo, sin música (a mi me cuesta mucho ganar algo de dinerito) y le iba a dar un aplauso al entrar en el taxi y al grito de Ole, ole, ole tus huevos, muchachote. Es cierto que luego han decidido donar el mismo dinero. Si es que los hay desprendidos…
La sociedad esta es como la industria farmaceutica, que es posible que en algunos casos tengan razón, pero les falta alguien que lo sepa explicar al mundo. Sirva la presente como currículum, hijos, que uno ya está algo machacado y ahora con el calor no hay ni una sombra en la parada de la estación Sur. El otro día en mi empeño por haceros llegar datos curiosos y cuantiosos sobre el pulso del mundo me topé con una moza que resultó ser médico y su destino era la Facultad de Medicina de la Complutense. Una vez se hubieron agotado los temas de conversación del tiempo y el tráfico comenzamos a hablar de la gripe A, porcina, americana, mejicana… Comentó el nombre del fármaco que era totalmente eficaz y cuya patente aún la ostentaba una farmaceutica y le quedaba un año de exclusiva de la patente. Bien. Fin de la carrera. 100 metros más adelante: diviso una maleta acompañada de un hombre. Me levanta la mano (el hombre) me detengo, cargo la maleta en el maletero y me dice a la T1 (bien, coño, bien)
(…) Pues ahora le voy a dar yo otra versión de los hechos. Yo trabajo para una compañía farmaceutica. Sabías que… El estado no investiga que las que investigan son las farmaceuticas? ¿Qué un fármaco puede estar autorizado en Murcia y prohibido en Valencia? ¿Qué todos los congresos médicos los organizan las farmacéuticas? Si el SIDA no es mortal ¿gracias a quien es? Los genéricos sólo han de acreditar un 80% de eficacia con respecto al de marca. Si tú estuvieras enfermo de cáncer, ¿qué quimio preferirías?
Me entrego, si nadie me convence de lo contrario puedo prometer y prometo, que las farmaceuticas son nuestras amigas.
Curiosamente el último servicio fue el de una guapa mujer que venía de un funeral. Su situación era algo complicada ya que acababa de reencontrarse con sus compañeros de trabajo los cuales eran incapaces de entender que bajo su aspecto saludable estuviera tan enferma. Seis años atrás con un cáncer de mama, actualmente con un cáncer de huesos y bajo tratamiento, lo cual es algo inexplicable para ese claro perfil de esclavitos agradecidos que se hacen llamar a sí mismo hombres de empresa y que se afanan por tratar de ser los que hacen más y más ricos a los que ya lo son y quien no lo haga así es un desagradecido y un miserable. Hay que quererlos igual.
Por cierto M, el 27 es mucho más lento que mi taxi, por mucho atasco que haya.

Quedad con Dios y a ver si vamos respetando un poco el carril bus taxi.

2 de mayo de 2009

Carrera de 9; factura por 10.

¡Cómo molan las niñas de hoy en día y qué bien pronuncian las jotas en determinados barrios! Y qué grado de igualdad han ido consiguiendo las mozas que son capaces de confundirse con varones en sus formas, en sus expresiones y en su capacidad de pegar golpes y perdonar la vida. Pedazo de móvil en una oreja y en la otra pendiente de enorme aro. Irra, La Lore es la polla, ejque no se puede ir así por la vida tío, tuvimos una movida y acabamos en comisaría poniendo una denuncia ¿saes? La progresía debe estar orgullosa de lo bien que han conseguido transmitir el mensaje de la liberación de la mujer.

Finalizo, 9 euros de servicio; me entrega un billete de 10 pavos, devuelvo 1 y accedo a hacer la factura por diez. Estaba la cosa como para entrar en polémicas con una clienta aguerrida.

Decido ir a la parada y espero casi cuarenta minutos mientras me como dos mitades de un bocadillo de tortilla. Son dos mitades porque el camarero insistía en que no cabía en el papel Albal y lo partió en dos. El bocadillo hubiera entrado si en vez de ponerlo a lo ancho lo hubiera puesto a lo largo, pero yo no quise abundar en esa llaga aunque confieso que cuando observaba la escena y el comentario con su compañero no salía de mi asombro, mientras mentalmente le arengaba y le decía no lo atravieses, ponlo a lo largo, pero no hubo manera. También una Coca Cola. Cinco euros, que en el idioma taxista es casi un suplemento de aeropuerto.
Una mujer de pelo cano aborda mi taxi y me va indicando el camino hasta una floristería en la que me pide que espere mientras compra unas flores. Así lo hago.
Vuelve con un bonito ramo de veinte rosas por el que me dice que le habían soplado cien euros. Apostillo que las flores se veían de buena calidad.
Son para mi hija. Continúe por aquí que vamos al cementerio.
Es en ese momento en el que te das cuenta de que no sabes qué decir y el silencio te parece violento. Prosiguió ella. Me la mataron hace un año.
Lo siento
(qué gilipollas eres chaval, eso mismo lo podía haber dicho cualquier quinceañera enamorada de Ricky Marin y vas y lo sueltas tú, que vas de listo por la vida). Vuelve el silencio y me siento muy incómodo. Es una conversación que no puedo hilar como me hubiera gustado. ¿Un accidente? Valiente pregunta más tonta, pero la confianza en mi mismo se había ido con algún otro.
No, me la mató un vecino justo en ese descampado. Salían a pasear al perro juntos, a veces. No eran pareja ni nada de eso, no te vayas a pensar, pero un día salió con un cuchillo y me la mató en ese descampado de ahí. Miro a la izquierda instintivamente.
No sé qué decir señora…
Ella prosigue sin oír que el torpe taxista estaba soltando algunas de las frases hechas a las que ella estaba suficientemente vacunada, con certeza.
Era mi hija única, no tenía más que esta. La culpa es mía por dejarle tener perros, si no le hubiera dejado tener perros esto no hubiera pasado y seguramente estaría viva…
Y yo le dije lo único sensato que se me ocurrió durante todo el viaje, que una cosa no tenía nada que ver con lo otro y que era frecuente que ante las desgracias todo el mundo se echara la culpa a sí mismo aunque tal cosa no fuera real. Me regaló una leve sonrisa de un instante y volvió el silencio. He perdido todos los dientes. Me rindo, silencio.
Entre por aquí y aquí me deja. Fin de la carrera.
Cuídese señora.
Gracias, hijo.

Esta es la grandeza y la miseria de esta profesión. Tened cuidado con la gripe de moda.

Un par de detalles y perdón por el retraso.



Lo cierto es que esta semana hemos tenido dos clientes dignos de mención. Nani Roma, piloto del Dakar y que hombre que es capaz de hablar en catalán con fluidez y en la intimidad y fuera de ella y al joven Víctor Manuel Canseco, que para quienes no lo conozcáis es todo un campeón de España de Judo, hijo de un casi paisano mío. Un muchachote enorme de tamaño, parco en palabras y con la humildad de los campeones. Creo que en 2016 lo llevaré otra vez desde la Peineta al aeropuerto con una medalla colgada. Si es que entonces sigo siendo taxista...

Wilfredo fue un cliente más de mi glorioso taxi.
Buenos días.
Buenos días, gire por esta primera a la derecha y espere un momento que vamos a hacer una minimudanza, quédese en el medio porque no puede ponerse a ninguno de los dos lados y los que vienen detrás si tienen prisa que esperen. A mi me da igual si pitan.
(pero a mi no, no te jode, y el taxi es mío)
Bueno, pues le ayudo a sacar las cosas para no colapsar la calle, si quiere.
De acuerdo, se lo agradezco, es un bajo.

Allí nos vamos los dos, entra en el bajo situado en el lado derecho del portal y me dice, espere aquí y voy sacando las cosas y las va metiendo en el coche. Bien, pero dese prisa que el coche está en el medio.
A mi me da igual si pitan. (ese comentario me estaba tocando los cojones y ya iban dos)
Bolsa de basura industrial, bolsa de deportes (3) bolsa del Carrefour (2) bolsa de tipo Paco Martínez Soria (1ó 2). Recompongo la escena: varón español bien vestido que sale apresuradamente de una casa con un montón de bolsas que básicamente contenían ropa: Se busca lector de blog intuitivo y con capacidad de anticipación. Exacto.
Lo acabo de dejar con mi novia.
Y yo que tengo un olfato policial que me hacen pensar que este país ganó un taxista pero perdió un detectective le dije con el tono grave que caracteriza mis intervenciones: algo así me imaginaba.
¿Y qué tal lo llevas?
Es una hija de puta, llevo tres días detenido y me han soltado porque se ha retractado.
Llegamos a destino, donde el tipo en cuestión había encontrado acomodo con otra damisela. El rey ha muerto. Viva el rey.
Subimos las bolsas a su casa y bajamos a desayunar un pincho de tortilla en el bar de enfrente ya que la carrera había sido lo suficientemente corta como para no aceptar en pago el billete de 50 euros que llevaba.
Y no es la primera vez que me pasa esto, en otra ocasión me tiraron la ropa por la ventana y cuando llegaba a casa iba viendo mendigos vestidos con mi ropa, no veas lo contento que iba uno con una gabardina de Armani. Un auténtico placer. Deseos mutuos de suerte y despedida.

Siguiente cliente, varón de cincuenta y pocos. Baje por Bravo Murillo. Bravo Murillo fue un político de la República y en España la república no ha tenido ni tiene tradición. Ahí está la historia.

Intenté decirle "Buenos días", pero no encontré hueco.
El sastre presidencial en la primera República fue objeto de un sinfín de comentarios dado que hacía un traje presidencial y cuando lo había terminado había cambiado el presidente y al nuevo no le valía. Hubo cuatro presidentes en nueve meses y este buen hombre no consiguió que ninguno estrenara su traje.
Siete euros de carrera y dos semáforos más una vez cobrado permaneció en mi coche contándome historias de la Historia, libro que me recomendó encarecidamente justo antes de que quienes venían detrás acabaran por perder la poca paciencia que los madrileños malgastan en las mañanas de Los Bulevares.

Edición especial 21 de abril


La crisis me ha hecho ávido lector de los diarios gratuitos, los cuales son muy útiles debido a lo grande de su formato, la torpeza de sus plumas y a lo graciosos de sus repartidores ataviados con llamativos chubasqueros a juego con sus legañas.
Lo más interesante suele ser el sudoku y la información con más credibilidad de todo lo que publican, es el horóscopo: Aproveche este día, no se repetirá. Qué gran frase y qué gran verdad.
La mañana… ¿adivina? Sí, anodina. Adivina es la negación de la deidad, ahora que lo pienso. Bueno, es indiferente. La tarde un regalo de los astros. El pistoletazo de salida comienza en la zona norte, una mujer rubia, con el pelo corto, bastante alta, creo, y ojos azules. Seria en su semblante y correcta en sus formas, parca en palabras en un inicio y cordial más adelante. Aparte de hacerme la mejor carrera del día, me estuvo explicando que trabajaba en procesos. Trabajar en procesos es dedicarse a los procesos, esto es de Pero Grullo, pero creo que ni ella ni yo fuimos capaces de entendernos más allá de la obviedad. Era algo así como crear protocolos de actuación para hacer determinadas cosas, es decir, estandarizar procedimientos de altas, bajas, solicitudes y demás. Se le escapó algún taco a lo largo la conversación, lo cual le dio un toque mucho más mundano a alguien que a priori parecía mucho más amiga de Pertegaz y los alhelíes. Una tía interesante, con un trabajo desconcertante y además me dio una idea que estoy madurando, de cómo gestionar todas las aportaciones de los clientes y taxistas, dentro del ciberespacio.
Siguiente servicio cien metros más adelante de la finalización (norte, próximo a M-30) y con destino al sureste. Varón de unos treinta y tantos, que empieza su disertación sin anestesia: Me acaban de despedir.
-Póngase cómodo y cuéntemelo ahora mismo.
Bacteriólogo de profesión que trabajaba en una multinacional farmacéutica desarrollando un conocido complemento vitamínico, y al que hacía un rato le había dado la noticia de que su proyecto sería finalizado por otra persona, uniéndose así a la lista de desempleados que día tras día sigue aumentando a un ritmo vertiginoso. Menos mal que ha llegado Obama y esto se va a enderezar en cuestión de días…
Cuatro años de servicio a la empresa, una mujer que también se encontraba en el paro y la desorientación como aliada acompañaban a mi cliente que pareció encontrar en el taxista un íntimo amigo del que recibió tantos consejos como permitieron los once con veinte euros que lo separaron de su destino. Eres el primero en enterarte, dijo, lo cual añadió un plus de responsabilidad a mi condición de psiconalxista. Dice el refrán que “hombre de muchos oficios, pobre seguro”. La sabiduría popular castellana me conoció antes de nacer, está claro.
Completé mi tarde con dos señoras que venían de viaje juntas, la primera de ellas se quedó en ese barrio tan conocido y amado por el gremio de los taxistas dado lo largo de sus carreras que rara vez superan los cuatro con cincuenta. Sí, ese barrio que tiene nombre de ciudad con universidad. Bueno, es anecdótico. La segunda continuó hasta el barrio de la diéresis, trayecto tras el cual me soltó una teórica impagable. 90 divertidos añitos acompañaban a una mujer tan inteligente y tan graciosa que tras un error mío decidí parar el taxímetro aún sabiendo que ese error era intranscendente. Hija de un represaliado de la República por ser monárquico y romanonista. Un recorrido por la ciudad de Madrid de los años treinta descrito con tal clarividencia que pareciera que aún estuvieran las casas palaciegas de los condes y marqueses que habitaban en el entorno de la plaza de Colón. No, no era la historieta del abuelo cebolleta, pesado y de hablar quejoso y lento, era el relato de una mujer que tras 18 increíbles lustros, no había perdido ni una neurona, ni un resquicio de memoria. El marqués de Salamanca fue muy rico y murió arruinado debido a que gastó su fortuna en acondicionar el barrio que lleva su nombre. El centro Colón, la sede del PP y el uno de Castellana fueron casas palacio de condes y marqueses hasta hace bien poco, todos con nombres y apellidos. La calle Almagro tenía dos cines que en el año treinta y cinco valían una peseta y media, mucho más económicos que los de la Gran Vía que valían la prohibitiva cifra de tres pesetas. La Castellana era el lugar de paseo de Madrid, pero cada año estaba de moda pasear por un lado de ella de modo que un lateral iba saturado al tiempo que el otro iba vacío, dependiendo de la moda de cada año. El hombre es un ser de costumbres y las costumbres funerarias en Suecia son peculiares, el muerto al hoyo y el vivo con Raquel la de Chiquetete, curiosa tanatohistoria que me guardo para mi…
¿La recaudación del día? Con más pena que Gloria Fuertes, pero no se puede tener todo.