
Lo cierto es que esta semana hemos tenido dos clientes dignos de mención. Nani Roma, piloto del Dakar y que hombre que es capaz de hablar en catalán con fluidez y en la intimidad y fuera de ella y al joven Víctor Manuel Canseco, que para quienes no lo conozcáis es todo un campeón de España de Judo, hijo de un casi paisano mío. Un muchachote enorme de tamaño, parco en palabras y con la humildad de los campeones. Creo que en 2016 lo llevaré otra vez desde la Peineta al aeropuerto con una medalla colgada. Si es que entonces sigo siendo taxista...
Wilfredo fue un cliente más de mi glorioso taxi.
Buenos días.
Buenos días, gire por esta primera a la derecha y espere un momento que vamos a hacer una minimudanza, quédese en el medio porque no puede ponerse a ninguno de los dos lados y los que vienen detrás si tienen prisa que esperen. A mi me da igual si pitan.
(pero a mi no, no te jode, y el taxi es mío)
Bueno, pues le ayudo a sacar las cosas para no colapsar la calle, si quiere.
De acuerdo, se lo agradezco, es un bajo.
Allí nos vamos los dos, entra en el bajo situado en el lado derecho del portal y me dice, espere aquí y voy sacando las cosas y las va metiendo en el coche. Bien, pero dese prisa que el coche está en el medio.
A mi me da igual si pitan. (ese comentario me estaba tocando los cojones y ya iban dos)
Bolsa de basura industrial, bolsa de deportes (3) bolsa del Carrefour (2) bolsa de tipo Paco Martínez Soria (1ó 2). Recompongo la escena: varón español bien vestido que sale apresuradamente de una casa con un montón de bolsas que básicamente contenían ropa: Se busca lector de blog intuitivo y con capacidad de anticipación. Exacto.
Lo acabo de dejar con mi novia.
Y yo que tengo un olfato policial que me hacen pensar que este país ganó un taxista pero perdió un detectective le dije con el tono grave que caracteriza mis intervenciones: algo así me imaginaba.
¿Y qué tal lo llevas?
Es una hija de puta, llevo tres días detenido y me han soltado porque se ha retractado.
Llegamos a destino, donde el tipo en cuestión había encontrado acomodo con otra damisela. El rey ha muerto. Viva el rey.
Subimos las bolsas a su casa y bajamos a desayunar un pincho de tortilla en el bar de enfrente ya que la carrera había sido lo suficientemente corta como para no aceptar en pago el billete de 50 euros que llevaba.
Y no es la primera vez que me pasa esto, en otra ocasión me tiraron la ropa por la ventana y cuando llegaba a casa iba viendo mendigos vestidos con mi ropa, no veas lo contento que iba uno con una gabardina de Armani. Un auténtico placer. Deseos mutuos de suerte y despedida.
Siguiente cliente, varón de cincuenta y pocos. Baje por Bravo Murillo. Bravo Murillo fue un político de la República y en España la república no ha tenido ni tiene tradición. Ahí está la historia.
Wilfredo fue un cliente más de mi glorioso taxi.
Buenos días.
Buenos días, gire por esta primera a la derecha y espere un momento que vamos a hacer una minimudanza, quédese en el medio porque no puede ponerse a ninguno de los dos lados y los que vienen detrás si tienen prisa que esperen. A mi me da igual si pitan.
(pero a mi no, no te jode, y el taxi es mío)
Bueno, pues le ayudo a sacar las cosas para no colapsar la calle, si quiere.
De acuerdo, se lo agradezco, es un bajo.
Allí nos vamos los dos, entra en el bajo situado en el lado derecho del portal y me dice, espere aquí y voy sacando las cosas y las va metiendo en el coche. Bien, pero dese prisa que el coche está en el medio.
A mi me da igual si pitan. (ese comentario me estaba tocando los cojones y ya iban dos)
Bolsa de basura industrial, bolsa de deportes (3) bolsa del Carrefour (2) bolsa de tipo Paco Martínez Soria (1ó 2). Recompongo la escena: varón español bien vestido que sale apresuradamente de una casa con un montón de bolsas que básicamente contenían ropa: Se busca lector de blog intuitivo y con capacidad de anticipación. Exacto.
Lo acabo de dejar con mi novia.
Y yo que tengo un olfato policial que me hacen pensar que este país ganó un taxista pero perdió un detectective le dije con el tono grave que caracteriza mis intervenciones: algo así me imaginaba.
¿Y qué tal lo llevas?
Es una hija de puta, llevo tres días detenido y me han soltado porque se ha retractado.
Llegamos a destino, donde el tipo en cuestión había encontrado acomodo con otra damisela. El rey ha muerto. Viva el rey.
Subimos las bolsas a su casa y bajamos a desayunar un pincho de tortilla en el bar de enfrente ya que la carrera había sido lo suficientemente corta como para no aceptar en pago el billete de 50 euros que llevaba.
Y no es la primera vez que me pasa esto, en otra ocasión me tiraron la ropa por la ventana y cuando llegaba a casa iba viendo mendigos vestidos con mi ropa, no veas lo contento que iba uno con una gabardina de Armani. Un auténtico placer. Deseos mutuos de suerte y despedida.
Siguiente cliente, varón de cincuenta y pocos. Baje por Bravo Murillo. Bravo Murillo fue un político de la República y en España la república no ha tenido ni tiene tradición. Ahí está la historia.
Intenté decirle "Buenos días", pero no encontré hueco.
El sastre presidencial en la primera República fue objeto de un sinfín de comentarios dado que hacía un traje presidencial y cuando lo había terminado había cambiado el presidente y al nuevo no le valía. Hubo cuatro presidentes en nueve meses y este buen hombre no consiguió que ninguno estrenara su traje.
Siete euros de carrera y dos semáforos más una vez cobrado permaneció en mi coche contándome historias de la Historia, libro que me recomendó encarecidamente justo antes de que quienes venían detrás acabaran por perder la poca paciencia que los madrileños malgastan en las mañanas de Los Bulevares.
El sastre presidencial en la primera República fue objeto de un sinfín de comentarios dado que hacía un traje presidencial y cuando lo había terminado había cambiado el presidente y al nuevo no le valía. Hubo cuatro presidentes en nueve meses y este buen hombre no consiguió que ninguno estrenara su traje.
Siete euros de carrera y dos semáforos más una vez cobrado permaneció en mi coche contándome historias de la Historia, libro que me recomendó encarecidamente justo antes de que quienes venían detrás acabaran por perder la poca paciencia que los madrileños malgastan en las mañanas de Los Bulevares.
vaya vaya con Selaya, como diría el sabio y refinado poeta cántabro, asi que ahora resulta que el buen amigo mio hace honor a su nombre y se dedica a la comida compulsiva de tortilla de patata, illa illa que cante el..., no daremos ningún acerca de tu gran apodo alimenticio, eso si que sepas que quién bien te lo puso, bien dió en el centro de la diana, y como dice el refránde los gentilicios de los barrios de Madrid: "Creo que voy a jugar a lka Diana, son las fiestas de Santa Ana"
ResponderEliminarHola, soy Víctor Canseco, muchas gracias por escribir esas bonitas líneas sobre mi persona, me a hecho mucha ilusión gracias. Mira me gustaría decirte que eres el mejor taxista con el que he tratado a lo largo de mis 21 años. Me gustaría saber como volver a contactar contigo por si algún día me veo con la necesidad de viajar en taxi. Bueno un saludo y un abrazo de tu desde hoy amigo Víctor Canseco.
ResponderEliminarVíctor, en la primera entrada del blog hay un correo electrónico para contactar conmigo. Mándame un mail allí y comentamos en privado, que esto es muy público.
ResponderEliminarUn abrazo, tío grande!