16 de julio de 2009

Vinieron hasta de Badajoz capital.

¡Que bien habla! Desde luego es para sentir muy hondo el orgullo de ser de esta familia. Asín de claro te lo digo.

¡Taxi!
Mujer dieciséis años, estatura media y setenta y cinco kilos a la canal. Maldentada y maloliente, debido al calor.
Goya esquina con…
¡Barrio de Salamanca! taxi mío, qué impredecible eres a veces.
¿cómo ha estado el asunto?
Fenomenal, ha sido increíble.
¿Desde que hora llevas?
Desde las cinco de la tarde
(Anda qué… si a mi me sale una hija como tú, iba a tener una adolescencia bien chunga)
¿Y bien?
Encantada de la vida ya estuve en la anterior.
Tú sí que molas.
¿A que sí? JJJJaaaaau jjjaau jaaau.
(El sarcasmo no lo pillas, ahora esa risa no deja indiferente a nadie, monada)
Es una crueldad meterse con ella pero es la única que coge taxi, los demás se van todos en metro, deben ser pobres o deben tener sueldos de mileuristas y han venido a ver al rumano de Benidorm (como lo bautizó una de mis clientas anteriores) a ver si le traen suerte al pobrecillo.
Buenas noches!
Ueeeeeeee!
1, 2 y 3 Hala…!
Ueeeeeeh!
Ueeeeeh!
Que se besen! Que se besen! Que se besen!
Uuuueeeeeeeh!
Uuuuuueeeeeeeeeeh!

Qué bien les sale el grito. A mi que me digan lo que quieran, pero una coral tan precisa, no es fruto del azar.
80.000 gargantas todas a una guiadas por la magistral batuta de Marco Tulio Cicerón.

Los vellos aún los tengo como escarpias. Estoy sumido en una crisis existencial tan gorda como mi clienta adolescente. Creo que he tirado un montón de años de mi vida en cosas que no tienen sentido, viendo las caras de felicidad que vi ese día solo pienso que si yo fuera publicista le diría a los de Aquiarius, apunten esto para su próxima campaña. Definitivamente el mundo está lleno de extraORDINARIOS.

Chavalotes, nunca perdáis ese orgullo que os ha hecho tan grandes.
¡Qué envida, por Dios!

9 de julio de 2009

Tres en uno




Llevo más retrasos que una parturienta. De modo que haremos tabula rasa, y condensaremos las últimas semanas en esta entrada.
Conocí a un artista, pero una artista de los de verdad, no uno de los que salen en la tele.
Cabría preguntarse aquí que es el arte, pero seguro que sale algún gilipollas que salta con el chiste. Perdón querido lector o lectora (cada día soy más políticamente correcto y más progre) no me refería a ti, que has pecado de pardill@ y has caído. En fin.

El tipo en cuestión se daba un aire a Joaquín Luqui, que en paz descanse, los pelos alborotados hacia el exterior imitando la representación pueril del sol, si bien el tono madridista se había apoderado de sus capilares.
Comentaba como buen español la situación del arte, quejándose de algunos de sus colegas y con cierta tendencia a la egolatría. Viajaba con otro compañero de fatigas, que en un primer momento pensé discípulo por el tono de halago y peloteo que mostraba hacia el que más hablaba. Un friki supuse, y el otro más todavía.
Pronto su conversación se tornó en algo que cautivó mi atención y las ínfulas parecieron sinceras. Pongo el GPS con el destino para evitar pasarme, ya que como buen hombre que soy, tengo incapacidad para hacer dos cosas a la vez. Concentré mi atención en su charla que no desvelaré porque había nombres y críticas mordaces. Queridos artistas, bienvenidos al maravilloso mundo de la queja y del lamento de nuestra suerte, comparten mantel con taxistas y agricultores.
Reconozco que a medida que iba avanzando la carrera me iban convenciendo más sus planteamientos (y no tiene nada que ver con el avance del taxímetro, que ya veo venir a más de uno) Finalmente les concedí a ambos la categoría de artistas, confirmada una vez vi las obras en imágenes de google. Id a verlo, de verdad que mola bastante. Está exponiendo (o estaba en el Reina Sofía, Queen Sophie, en inglés) Horacio Molero, se llama. Su amigo no se identificó pero era un admirador de su obra artística y ambos le pegaban a la música, aunque de esto último no tengo elementos de juicio. En fin, eran de la SGAE, pero nadie es perfecto.

Esa misma semana llevé a una guapa moza novia de un futbolista de un importante equipo que iba a ver a su prometido, encantada de la vida con la posibilidad de casarse con su amado. El año que viene a pasar por el altar. Curiosamente una abogada divorciada, experta en divorcios, y resabiada de la vida me dio los oportunos consejos por si algún día llegaba la hora. Lástima que los años y la vida nos acaben por hacer odiar a ambos.

El breve repaso a estas últimas semanas con una visita al cementerio sur, con su correspondiente espera y regreso al punto de partida. Carrera buena, pero como siempre con la consiguiente historia dramática contada por la vuida. Tuve que bajar del coche y vigilarla en la distancia y con discreción puesto que el calor era sofocante, la mujer tenía ciertas dolencias y la emoción me hizo temer por su salud y el consiguiente problemón de estar en un cementerio medio desierto con una mujer a punto de desmayarse. Encima no había servicios y pensé que estaba feo regar los árboles de un camposanto, por aquello de las filtraciones, así que me tocó esperar a que terminara dando saltitos. Menuda historia. Finalmente la sangre no llegó al río.

Saludos al trío de botelloneros de Pucela, Logroño y San Sebastián. Hecho de menos la Universidad y la vida salvaje que me daba cuando no tenía ni una cana, viajaba en metro y fumaba de gorra.

Señores, comed verdura, lavaos los dientes y si os dan caramelos los extraños no los cojáis que pueden llevar droga.

29 de junio de 2009

Goya 87


Ya sale la cabeza, ya está aquí… ¡Empuje! ¡Empuje! Muy bien. Es una niña. Buaa buaa.
Algo así debió ser aquel día en el que atendieron el parto con palanganas y agua caliente. La comadrona, la niña y su puta madre (aunque exenta de responsabilidad, a priori) mientras el padre, el más aguerrido de la provincia esperaba fuera mientras bebía chatos de vino y escupía de costado. De eso había pasado ya algún tiempo. Sin duda debieron conocerse en unas fiestas del pueblo, en el que él, haciendo gala de esa hombría con que la madre naturaleza le había indemnizado por la falta de materia gris.
Ella, obnubilada al ver cómo él solito tiró al pilón al guitarrista y a la moza de minifalda que hacía de cantante en la orquesta que el señor alcalde había contratado en Ciudad Real capital del glamour, haciendo gala de lo importante de aquel pueblo.

De aquel polvo vinieron estos lodos y cicuenta y bastantes años después, el fruto de la pasión entre Alegre y Don Anónimo consumado en el en pajar de Robustiano, fue a la capital del Reino acompañada de un mocetón que había parido y con una cara de pánfilo tan gorda que ni se esforzaba en tratar de disimularla, usando el AVE a Madrid Puerta de Atocha. Los pantalones hacían tope con los sobacos, cortando su ascenso. Al llegar allí tomaron un taxi y doña elegancia, cual señorona apoyó sus posaderas en el asiento trasero de un Octavia y se dirigió al taxista, haciendo gala de su superioridad. El tonto de los cojones del hijo hablaba por el móvil, Qué valiente, 35 años y ya con teléfono, el orgullo, de su madre.
Goya 87.
Por donde quiere que vayamos?
Ella guarda silencio.
Él contesta que por dónde sea.
Ella se dirige a él diciéndole que qué era eso de por donde sea, nos tendrá que llevar por donde más rápido sea.
¿Mas rápido o más corto?
Por donde sea. Madrid es de locos, con lo bien que se está en Ciudad Real. El tráfico, es de locos, las obras, el estrés. Mira ese como se cuela.
El semáforo ya se ha encendido. Siga. Cámbiese de carril. Vaya más deprisa. Tenga cuidado no vaya usted a matarnos.
Mi paciencia ya estaba colmada. No señora, no se preocupe. El pánfilo vuelve a hablar por teléfono la sanguijuela hace sonar su collares (bisutería, seguro) cual serpiente de cascab el. Llegada a destino.
Esto es Goya 87. Pero es el Corte Inglés. Vienen al Corte Inglés?
No, vamos a Goya 87.
Me giro
¡Pues Goya 87 es el Corte Inglés!
Ah! Pues entonces aquí venimos ja ja!
Son 12:35
Cómo que 12:35, si ha marcado 9:40?
Usted ha cogido el taxi en una estación de tren con suplemento de salida autorizado, así que tiene 2,95 de suplemento.
Ha regañadientes saca el importe exacto. El pánfilo sale del coche seguido de la buscona que se despide a la francesa y da un portazo. Está claro, princesa, que has heredado de tu padre su mejor patrimonio.

Velázquez arriba. Taxi.
Baje eso (refiriéndose a la radio)
A Don Ramón de la Cruz con Castelló.
Será petarda. Bien, soy novato lo meto en GPS Distancia a destino 650 metros.
Resoplo, estoy tentado de encender la radio, pero me parece impropio.
Semáforo en ambar, zapatazo al freno. Siguiente semáforo en ámbar. Zapatazo al freno.
Anciana que se aproxima al paso de peatones Pase usted señora (y sin prisa) Camión de la basura (qué felicidad) y qué cabreo detrás. Joder con el camión de la basura. No puedo ni quiero sujetar mi risa. Destino 3 euros.
Tenga aquí tiene. Creo que debo perdonarle la deuda. Pero no, que me pague. Barrio de Salamanca solo hay uno (Gracias a Dios)

Yo para ser feliz quiero un camión.

30 de mayo de 2009

Nuevo retraso en el blog... Sorry



Llevaba 40 minutos en la parada de un hotel del norte de la ciudad cuando me toca cargar. Se me monta un extranjero y me dice que necesita una Caixa, que siga hasta que encuentre una. 400 metros más adelante allí estaba la puta oficina. Dos euros con ochenta y calladito que suelo estar más guapo. Ahora, eso sí, si los muertos pueden oír los pensamientos de uno, los bisabuelos del sujeto seguro que aún están mosqueados.
Continúo y una mocita me levanta la mano cien metros más adelante. Aborda el coche y me indica el destino. Es muy guapa. Por un momento dudo, pero no puedo resistir mi curiosidad. Me giro y le digo tú eres…
Sí, me interrumpe ella. Silencio cortante durante unos minutos. La llamo por su nombre, parece que se encuentra cómoda en el coche. Hablamos de su programa una academia reallity. Charlamos de Internet, comentamos todo esto de lo del blog y me felicita por la idea. Joder, qué guay. Dame un autógrafo para mi cuñada. Pues vas a tener suerte, tengo aquí una foto, te la doy firmada. Ah! Pues muchas gracias (y te voy a cobrar la carrera igual, cuenta con ello)
Mil gracias, Marbelys. Dime qué te debo. Pues son X,xxx vale, aquí tienes. Quédate con el cambio. (cuatro euritos de propina) Además de guapa, simpática y espléndida. Vaya, creo que me voy a apuntar a su club de fans, eso sí, su programa me sigue pareciendo una tortura. No te quejes que he hablado muy bien de ti en el blog, lo prometido es deuda. Suerte y a bailar.

Una actriz portuguesa que me llevó a la T1 en uno de esos días en los que no encuentras clientes por la calle, sus acentos eran de lo más polivalentes, hablaba esepañol, pero argentino porque había estado un mes en Argentina. También tiene un blog, así que esperamos su link (y unas entraditas para la nueva función) que la vida está muy mala y el teatro es para gente muy pero que muy culta.

Carrerón el domingo. Estaba yo plácidamente en la parada de una de mis estaciones habituales en los domingos cuando se me acercan dos heavylandias. Los tipos iban bien pero que bien ataviados. Sus greñas, sus barbucias de varios días y muy cachondos. A Chincón. La madre que me parió si no sé donde está. Sal por la carretera de Valencia y ya te vamos indicando.
Venimos de Vitoria de todo un finde de conciertos donde lo hemos pasado de cojones.
Bueno, dos antisistema en mi taxi. Dos pavos de propina y volando hacia la caja mágica. Gracias Rafa, por los 35 euritos que me brindaron tu buen juego. La lástima fue que dos fueron a Atocha. La ventaja, que me dio tiempo a volver.
La semana, el ingenio y el talento, no dan para más.
Por cierto, que no pregunte no quiere decir que no tenga interés en saber. Sí, eso va por ti, que tanto te pavoneas.

Llegan las elecciones europeas y no pienso ir a votar. Paz y bien.

Con retraso y sin sustancia.

Tenía pocas ganas de salir, la verdad, pero uno es un profesional. Dos minutos con el verde encendido cuando cargo. Uf! Qué pinta! Dejo primero a uno de ellos y luego sigo con el siguiente. La noche había sido de mucha fiesta. Pero mucha fiesta. Pues mi compadre es primo de Farruquito y tiene una novia que está muy buena. Tú eres un taxista mu güeno (Santa María de la Cabeza está cortado y paro el taxímetro).
Mi nombre es XXXX Cortés. Pues no hay muchos gitanos que se apelliden Cortés. Qué va hay muchos… Ah! No sabía yo pensé que era más frecuente el apellido Fit James Stuart. Yo ese no lo he oído en mi vida, marqués.
Ah! Pues estaría yo equivocado…
12,10. Pues si pudiera usted cobrarme solo doce se lo agradecería que así compro tabaco. Venga vale, pues dame 12. Muchas gracias, yo trabajo en tititititi. Vete cuando quieras y pregunta al portero por mi y ya salgo. Venga, pues así lo haré.
Una amiga periodista dedicada al glorioso mundo de la óptica cerró una semana bastante anodina. Sin más.

Teddy Bautista


Esta semana ha saltado a los medios una noticia que afirmaba que la SGAE había exigido el cobro de 5000 euros por un concierto benéfico de David Bisbal cuyos beneficios iban destinados a la investigación de una enfermedad para salvar la vida de un niño de seis años. Cuando lo oí engrosé una de mis listas que encabezada por El Dioni y en la que aparece también el ilustre señor don Paquirrín, Menudo pájaro. Cuenta con todos los personajes que me gustaría transportar, aunque sea gratis en el coche. Desde esta semana el número uno es el recién llegado el Señor Teddy Bautista. No le iba a cobrar ni un pavo, sin música (a mi me cuesta mucho ganar algo de dinerito) y le iba a dar un aplauso al entrar en el taxi y al grito de Ole, ole, ole tus huevos, muchachote. Es cierto que luego han decidido donar el mismo dinero. Si es que los hay desprendidos…
La sociedad esta es como la industria farmaceutica, que es posible que en algunos casos tengan razón, pero les falta alguien que lo sepa explicar al mundo. Sirva la presente como currículum, hijos, que uno ya está algo machacado y ahora con el calor no hay ni una sombra en la parada de la estación Sur. El otro día en mi empeño por haceros llegar datos curiosos y cuantiosos sobre el pulso del mundo me topé con una moza que resultó ser médico y su destino era la Facultad de Medicina de la Complutense. Una vez se hubieron agotado los temas de conversación del tiempo y el tráfico comenzamos a hablar de la gripe A, porcina, americana, mejicana… Comentó el nombre del fármaco que era totalmente eficaz y cuya patente aún la ostentaba una farmaceutica y le quedaba un año de exclusiva de la patente. Bien. Fin de la carrera. 100 metros más adelante: diviso una maleta acompañada de un hombre. Me levanta la mano (el hombre) me detengo, cargo la maleta en el maletero y me dice a la T1 (bien, coño, bien)
(…) Pues ahora le voy a dar yo otra versión de los hechos. Yo trabajo para una compañía farmaceutica. Sabías que… El estado no investiga que las que investigan son las farmaceuticas? ¿Qué un fármaco puede estar autorizado en Murcia y prohibido en Valencia? ¿Qué todos los congresos médicos los organizan las farmacéuticas? Si el SIDA no es mortal ¿gracias a quien es? Los genéricos sólo han de acreditar un 80% de eficacia con respecto al de marca. Si tú estuvieras enfermo de cáncer, ¿qué quimio preferirías?
Me entrego, si nadie me convence de lo contrario puedo prometer y prometo, que las farmaceuticas son nuestras amigas.
Curiosamente el último servicio fue el de una guapa mujer que venía de un funeral. Su situación era algo complicada ya que acababa de reencontrarse con sus compañeros de trabajo los cuales eran incapaces de entender que bajo su aspecto saludable estuviera tan enferma. Seis años atrás con un cáncer de mama, actualmente con un cáncer de huesos y bajo tratamiento, lo cual es algo inexplicable para ese claro perfil de esclavitos agradecidos que se hacen llamar a sí mismo hombres de empresa y que se afanan por tratar de ser los que hacen más y más ricos a los que ya lo son y quien no lo haga así es un desagradecido y un miserable. Hay que quererlos igual.
Por cierto M, el 27 es mucho más lento que mi taxi, por mucho atasco que haya.

Quedad con Dios y a ver si vamos respetando un poco el carril bus taxi.

2 de mayo de 2009

Carrera de 9; factura por 10.

¡Cómo molan las niñas de hoy en día y qué bien pronuncian las jotas en determinados barrios! Y qué grado de igualdad han ido consiguiendo las mozas que son capaces de confundirse con varones en sus formas, en sus expresiones y en su capacidad de pegar golpes y perdonar la vida. Pedazo de móvil en una oreja y en la otra pendiente de enorme aro. Irra, La Lore es la polla, ejque no se puede ir así por la vida tío, tuvimos una movida y acabamos en comisaría poniendo una denuncia ¿saes? La progresía debe estar orgullosa de lo bien que han conseguido transmitir el mensaje de la liberación de la mujer.

Finalizo, 9 euros de servicio; me entrega un billete de 10 pavos, devuelvo 1 y accedo a hacer la factura por diez. Estaba la cosa como para entrar en polémicas con una clienta aguerrida.

Decido ir a la parada y espero casi cuarenta minutos mientras me como dos mitades de un bocadillo de tortilla. Son dos mitades porque el camarero insistía en que no cabía en el papel Albal y lo partió en dos. El bocadillo hubiera entrado si en vez de ponerlo a lo ancho lo hubiera puesto a lo largo, pero yo no quise abundar en esa llaga aunque confieso que cuando observaba la escena y el comentario con su compañero no salía de mi asombro, mientras mentalmente le arengaba y le decía no lo atravieses, ponlo a lo largo, pero no hubo manera. También una Coca Cola. Cinco euros, que en el idioma taxista es casi un suplemento de aeropuerto.
Una mujer de pelo cano aborda mi taxi y me va indicando el camino hasta una floristería en la que me pide que espere mientras compra unas flores. Así lo hago.
Vuelve con un bonito ramo de veinte rosas por el que me dice que le habían soplado cien euros. Apostillo que las flores se veían de buena calidad.
Son para mi hija. Continúe por aquí que vamos al cementerio.
Es en ese momento en el que te das cuenta de que no sabes qué decir y el silencio te parece violento. Prosiguió ella. Me la mataron hace un año.
Lo siento
(qué gilipollas eres chaval, eso mismo lo podía haber dicho cualquier quinceañera enamorada de Ricky Marin y vas y lo sueltas tú, que vas de listo por la vida). Vuelve el silencio y me siento muy incómodo. Es una conversación que no puedo hilar como me hubiera gustado. ¿Un accidente? Valiente pregunta más tonta, pero la confianza en mi mismo se había ido con algún otro.
No, me la mató un vecino justo en ese descampado. Salían a pasear al perro juntos, a veces. No eran pareja ni nada de eso, no te vayas a pensar, pero un día salió con un cuchillo y me la mató en ese descampado de ahí. Miro a la izquierda instintivamente.
No sé qué decir señora…
Ella prosigue sin oír que el torpe taxista estaba soltando algunas de las frases hechas a las que ella estaba suficientemente vacunada, con certeza.
Era mi hija única, no tenía más que esta. La culpa es mía por dejarle tener perros, si no le hubiera dejado tener perros esto no hubiera pasado y seguramente estaría viva…
Y yo le dije lo único sensato que se me ocurrió durante todo el viaje, que una cosa no tenía nada que ver con lo otro y que era frecuente que ante las desgracias todo el mundo se echara la culpa a sí mismo aunque tal cosa no fuera real. Me regaló una leve sonrisa de un instante y volvió el silencio. He perdido todos los dientes. Me rindo, silencio.
Entre por aquí y aquí me deja. Fin de la carrera.
Cuídese señora.
Gracias, hijo.

Esta es la grandeza y la miseria de esta profesión. Tened cuidado con la gripe de moda.

Un par de detalles y perdón por el retraso.



Lo cierto es que esta semana hemos tenido dos clientes dignos de mención. Nani Roma, piloto del Dakar y que hombre que es capaz de hablar en catalán con fluidez y en la intimidad y fuera de ella y al joven Víctor Manuel Canseco, que para quienes no lo conozcáis es todo un campeón de España de Judo, hijo de un casi paisano mío. Un muchachote enorme de tamaño, parco en palabras y con la humildad de los campeones. Creo que en 2016 lo llevaré otra vez desde la Peineta al aeropuerto con una medalla colgada. Si es que entonces sigo siendo taxista...

Wilfredo fue un cliente más de mi glorioso taxi.
Buenos días.
Buenos días, gire por esta primera a la derecha y espere un momento que vamos a hacer una minimudanza, quédese en el medio porque no puede ponerse a ninguno de los dos lados y los que vienen detrás si tienen prisa que esperen. A mi me da igual si pitan.
(pero a mi no, no te jode, y el taxi es mío)
Bueno, pues le ayudo a sacar las cosas para no colapsar la calle, si quiere.
De acuerdo, se lo agradezco, es un bajo.

Allí nos vamos los dos, entra en el bajo situado en el lado derecho del portal y me dice, espere aquí y voy sacando las cosas y las va metiendo en el coche. Bien, pero dese prisa que el coche está en el medio.
A mi me da igual si pitan. (ese comentario me estaba tocando los cojones y ya iban dos)
Bolsa de basura industrial, bolsa de deportes (3) bolsa del Carrefour (2) bolsa de tipo Paco Martínez Soria (1ó 2). Recompongo la escena: varón español bien vestido que sale apresuradamente de una casa con un montón de bolsas que básicamente contenían ropa: Se busca lector de blog intuitivo y con capacidad de anticipación. Exacto.
Lo acabo de dejar con mi novia.
Y yo que tengo un olfato policial que me hacen pensar que este país ganó un taxista pero perdió un detectective le dije con el tono grave que caracteriza mis intervenciones: algo así me imaginaba.
¿Y qué tal lo llevas?
Es una hija de puta, llevo tres días detenido y me han soltado porque se ha retractado.
Llegamos a destino, donde el tipo en cuestión había encontrado acomodo con otra damisela. El rey ha muerto. Viva el rey.
Subimos las bolsas a su casa y bajamos a desayunar un pincho de tortilla en el bar de enfrente ya que la carrera había sido lo suficientemente corta como para no aceptar en pago el billete de 50 euros que llevaba.
Y no es la primera vez que me pasa esto, en otra ocasión me tiraron la ropa por la ventana y cuando llegaba a casa iba viendo mendigos vestidos con mi ropa, no veas lo contento que iba uno con una gabardina de Armani. Un auténtico placer. Deseos mutuos de suerte y despedida.

Siguiente cliente, varón de cincuenta y pocos. Baje por Bravo Murillo. Bravo Murillo fue un político de la República y en España la república no ha tenido ni tiene tradición. Ahí está la historia.

Intenté decirle "Buenos días", pero no encontré hueco.
El sastre presidencial en la primera República fue objeto de un sinfín de comentarios dado que hacía un traje presidencial y cuando lo había terminado había cambiado el presidente y al nuevo no le valía. Hubo cuatro presidentes en nueve meses y este buen hombre no consiguió que ninguno estrenara su traje.
Siete euros de carrera y dos semáforos más una vez cobrado permaneció en mi coche contándome historias de la Historia, libro que me recomendó encarecidamente justo antes de que quienes venían detrás acabaran por perder la poca paciencia que los madrileños malgastan en las mañanas de Los Bulevares.

Edición especial 21 de abril


La crisis me ha hecho ávido lector de los diarios gratuitos, los cuales son muy útiles debido a lo grande de su formato, la torpeza de sus plumas y a lo graciosos de sus repartidores ataviados con llamativos chubasqueros a juego con sus legañas.
Lo más interesante suele ser el sudoku y la información con más credibilidad de todo lo que publican, es el horóscopo: Aproveche este día, no se repetirá. Qué gran frase y qué gran verdad.
La mañana… ¿adivina? Sí, anodina. Adivina es la negación de la deidad, ahora que lo pienso. Bueno, es indiferente. La tarde un regalo de los astros. El pistoletazo de salida comienza en la zona norte, una mujer rubia, con el pelo corto, bastante alta, creo, y ojos azules. Seria en su semblante y correcta en sus formas, parca en palabras en un inicio y cordial más adelante. Aparte de hacerme la mejor carrera del día, me estuvo explicando que trabajaba en procesos. Trabajar en procesos es dedicarse a los procesos, esto es de Pero Grullo, pero creo que ni ella ni yo fuimos capaces de entendernos más allá de la obviedad. Era algo así como crear protocolos de actuación para hacer determinadas cosas, es decir, estandarizar procedimientos de altas, bajas, solicitudes y demás. Se le escapó algún taco a lo largo la conversación, lo cual le dio un toque mucho más mundano a alguien que a priori parecía mucho más amiga de Pertegaz y los alhelíes. Una tía interesante, con un trabajo desconcertante y además me dio una idea que estoy madurando, de cómo gestionar todas las aportaciones de los clientes y taxistas, dentro del ciberespacio.
Siguiente servicio cien metros más adelante de la finalización (norte, próximo a M-30) y con destino al sureste. Varón de unos treinta y tantos, que empieza su disertación sin anestesia: Me acaban de despedir.
-Póngase cómodo y cuéntemelo ahora mismo.
Bacteriólogo de profesión que trabajaba en una multinacional farmacéutica desarrollando un conocido complemento vitamínico, y al que hacía un rato le había dado la noticia de que su proyecto sería finalizado por otra persona, uniéndose así a la lista de desempleados que día tras día sigue aumentando a un ritmo vertiginoso. Menos mal que ha llegado Obama y esto se va a enderezar en cuestión de días…
Cuatro años de servicio a la empresa, una mujer que también se encontraba en el paro y la desorientación como aliada acompañaban a mi cliente que pareció encontrar en el taxista un íntimo amigo del que recibió tantos consejos como permitieron los once con veinte euros que lo separaron de su destino. Eres el primero en enterarte, dijo, lo cual añadió un plus de responsabilidad a mi condición de psiconalxista. Dice el refrán que “hombre de muchos oficios, pobre seguro”. La sabiduría popular castellana me conoció antes de nacer, está claro.
Completé mi tarde con dos señoras que venían de viaje juntas, la primera de ellas se quedó en ese barrio tan conocido y amado por el gremio de los taxistas dado lo largo de sus carreras que rara vez superan los cuatro con cincuenta. Sí, ese barrio que tiene nombre de ciudad con universidad. Bueno, es anecdótico. La segunda continuó hasta el barrio de la diéresis, trayecto tras el cual me soltó una teórica impagable. 90 divertidos añitos acompañaban a una mujer tan inteligente y tan graciosa que tras un error mío decidí parar el taxímetro aún sabiendo que ese error era intranscendente. Hija de un represaliado de la República por ser monárquico y romanonista. Un recorrido por la ciudad de Madrid de los años treinta descrito con tal clarividencia que pareciera que aún estuvieran las casas palaciegas de los condes y marqueses que habitaban en el entorno de la plaza de Colón. No, no era la historieta del abuelo cebolleta, pesado y de hablar quejoso y lento, era el relato de una mujer que tras 18 increíbles lustros, no había perdido ni una neurona, ni un resquicio de memoria. El marqués de Salamanca fue muy rico y murió arruinado debido a que gastó su fortuna en acondicionar el barrio que lleva su nombre. El centro Colón, la sede del PP y el uno de Castellana fueron casas palacio de condes y marqueses hasta hace bien poco, todos con nombres y apellidos. La calle Almagro tenía dos cines que en el año treinta y cinco valían una peseta y media, mucho más económicos que los de la Gran Vía que valían la prohibitiva cifra de tres pesetas. La Castellana era el lugar de paseo de Madrid, pero cada año estaba de moda pasear por un lado de ella de modo que un lateral iba saturado al tiempo que el otro iba vacío, dependiendo de la moda de cada año. El hombre es un ser de costumbres y las costumbres funerarias en Suecia son peculiares, el muerto al hoyo y el vivo con Raquel la de Chiquetete, curiosa tanatohistoria que me guardo para mi…
¿La recaudación del día? Con más pena que Gloria Fuertes, pero no se puede tener todo.

18 de abril de 2009

Odio a la cigüeña.


¡Valiente semana más anodina llevo! Anodina es una palabra que no encaja muy bien aquí, pero mira que suena bien… Piénsalo. Anodina, a-no-di-na. Pura melodía. Lo cierto es que esta semana no ha pasado nada fuera de lo común salvo un par de cosillas, que según se iban dando, bien pensé en todos vosotros y creí que esto sería muy interesante de contar. Cargué en La Fundación Jiménez Díaz con destino al barrio de Salamanca, una mujer embarazadísima con la cara descompuesta acompañada de una amiga. Me urgieron al destino ya que salían de consulta y no se encontraba bien. Por un momento me vi atendiendo a un parto, cosa que me hace bastante ilusión no ya tanto por traer una nueva vida al mundo, que eso le puede pasar a cualquiera, sino porque me iba a quedar estupendamente en mi blog, en la prensa local y contándolo una vez tras otra en esas noches de DYC y anécdotas. Finalmente la cigüeña no me trajo el regalito, aunque eso es más bien un sería un caramelo envenenado ya que la placenta y demás, creo que deben ser bastante malos para la tapicería del Octavia. Amigos del motor ¿vosotros que opináis? En todo caso es un precio que hubiera pagado sin sobresaltos ya que una tarde en El Diario de Patricia hablando de lo bonito que es ser comadrona improvisada bien merecería el sacrificio. Los periodistas tan locuaces e inteligentes, hablarían de héroe por accidente o por un día, dependiendo de si eran becarios o estaban en plantilla. La buena mujer se comió un donuts mío y me dio 45 céntimos de propina.

El túnel de María de Molina se colapsó el otro día; pasaba por allí cuando la radio comentaba el estado del tráfico a la altura de la Glorieta del doctor Marañón. C/ José Abascal en su línea pero lo sorpresivo fue el comentario del hombre de la radio que decía que el túnel se había atascado por “un pequeño accidente”. Lo contemplé en directo. Un camión grúa que había decidido medirse con el túnel y ganó el envite. El caos fue monumental, cuando el lepero que pilotaba el camión decidió sucumbir a la testarudez del túnel y recular una vez acreditadas las dimensiones de su aparato. Pero no hay que preocuparse llegaron esos que no son ni Guardias Civiles ni Policías Municipales ni Nacionales. Son simplemente los Power Rangers del tráfico (en adelante, los fosforitos) y entonces la asistencia al Homenaje al Doctor Marañón se convirtió en multitudinaria. Atónitas mis pasajeras, decidieron increparles desde el taxi, pero ellos son muy conscientes de la grandeza de su labor y de las miserias del resto de los mortales, de modo que mantuvieron su operatividad habitual, y oye, digan lo que digan es bonito y muy útil ese toque de amarillo chillón que se le da a una ciudad tan llena de asfalto y fuentes. Y resulta que hay mucho ingrato que duda de su utilidad…

Prometo un monográfico más adelante sobre los fosforitos. Estos muchachotes han conseguido entre otras cosas, superar el viejo dilema de la humanidad de ¿qué fue antes el huevo o la gallina? Sustituyéndolo por una nueva cuestión ¿qué fue antes el atasco o el fosforito? Da igual, déjalo.

Y bueno, lo que todos esperábais, cobré los 20 euros del ecuatoriano. Vino a mi barrio (en metro, eso sí) y allí quedé con él. Venía impecablemente aseado y con su hija de la mano (¡menudo ejemplo para el retoño!: vamos a canselar con el taxista al que no pagué el otro día cuando mis amigotes me metieron en su taxi a la fuerza ya que tenía un borracherón más grande que un mulo y la arpía de tu madre no quiso dejarme los 20 euros de la carrera y le di mi móvil en prenda)
¿Sabéis qué? Tengo todas mis esperanzas puestas en Educación para la Ciudadanía.Besos, feliz semana y viajad en taxi.

12 de abril de 2009

With churros



¿En qué nos parecemos Magdalena Álvarez y yo? En que si esta semana no hubiera existido ninguno de los dos la habríamos echado de menos.
Una ciudad vacía donde los que acostumbran a usar del servicio del taxi han emigrado y los que no han podido emigrar ha sido porque no tienen un durito y no usan de taxis, por tanto. Y si lo usan es porque lo conducen, de modo y manera que el trabajo se basaba esencialmente en ir encontrando paracaidistas perdidos en un mar de tiburones.
La semana comenzó con pocas perspectivas y eso que por primera vez he repetido un cliente, clienta en este caso. Dos días he iniciado el día con una mujer que llega tarde al trabajo y que requiere de la prestación de este servicio sin igual llamado taxi.
En el fondo la semana no ha sido del todo perdida. El lunes batí mi primer récord de recaudación negativa, hasta que llegó el martes en el que fuimos capaces de demostrar aquella máxima de que los records se hicieron para batirlos. El miércoles llegó y según llegó se fue y con la excepción de una joven zamorana que cuenta con una tienda de segunda mano en el Paseo de Extremadura en la acera de los pares, abajo, muy cerca de Puerta del Ángel, hicimos un breve recorrido por Alcorcón y volvimos a Antón Martín. Pasaros y la véis, tiene de todo. El resto del día fue, básicamente, quedar apostado en la parada del zoo y esperar a que alguien levantara la recaudación que no tuvimos los santos bemoles de hacer en la mañana. Luego de varios ratos de espera en la casa de campo, bajo los pinos que no coño te digo que son cedros, que no que son pinos, que no que son abetos (transcribo literalmente conversación de taxistas en parada de zoológico tras hora y cuarto de espera y luego de haber agotado las críticas a los dirigentes, políticos, alcalde y compañeros) coronado ese árbol (porque nadie discutía que efectivamente era un árbol) por dos cigüeñas. La carne de cigüeñas no es comestible ya que su carne es muy dura al ser un ave de mucho peso, de todo aprende uno.
El Atleti palmó. Tres carreras salieron del Calderón un matrimonio con un niño con destino al canódromo, un matrimonio argentino que vinieron a ver al Kun Agüero y que se volvieron con ganas de fútbol y un matrimonio catalán cuya historia de amor por el puñetero Atleti les había llevado ese día a sufrir desde al paseo de los Melancólicos.
Luego tuve la suerte de llevar en mi coche a un agradable hombre de un país centroamericano, que resultó ser el alcalde de la capital. Intercambiamos nuestros teléfonos y reconozco que me gustaría verlo pronto presidiendo su país. (No doy más datos por motivos obvios).
El lunes el martes y el miércoles fueron en definitiva días que bien pudieran haber desaparecido del calendario laboral de los taxistas.
La desesperación se iba haciendo cada día más latente y más patente hasta que llegó el jueves, uno de esos días en los que el mundo se esforzó en dar un paso al frente y regalarme un jueves agridulce. Dulce por lo bien que trabajé y agrio porque luego de un servicio con salida T2 y final en Móstoles (mi mejor carrera hasta el momento) mi clienta, una mujer de color que no hablaba español, y que aprovechó el trayecto para dormir, protestó porque me decía que ese no era el camino. Intentó regatear y ante mi negativa a la rebaja de lo que el taxímetro marcaba, me dijo que esperara que iba a llamar a su novio y que ahora bajaba él a solucionarlo. Haciendo gala de la épica nobleza castellana que preside todos mis actos, decidí esperar al susodicho que pronto imaginé de dimensiones ciclópeas, parco en palabras y a buen seguro, desentendido del pensamiento aristotélico. Bingo.
Mientras la joven permanecía en el coche yo salí a la calle a llamar al 112, cuando en ese momento pasaba un compañero que estaba librando y le comenté brevemente la historia, pidiéndole que aguardara la llegada del morenito Y así lo hizo: detuvo su coche delante del mío, permaneciendo dentro de él y con las luces de emergencia encendidas.
La aparición del muchachote fue breve e intensa, como los cuentos. Hola, siéntate en el asiento (él desobedece esta orden). Abre la puerta trasera y lee lo que pone al lado del dibujo del avión y págame el suplemnto de salida de aeropuerto y si no lo quieres hacer no te preocupes que la policía está en camino. Así lo hizo leyó y aceptó. Su rostro cambió la expresión violenta por la de coleguita del barrio de toda la vida, con gran prisa disculpó a su novia, la sacó del coche me pagó la carrera me dejó el pico de propina y salió como alma que lleva el diablo. Llamé al 112 para “cancelar el envío” y di las gracias al compañero que permaneció junto a mi durante este tiempo. De regreso a Madrid aproveché para pasarme por la parada del zoo a ver qué es lo que había y los dioses ese día me eran propicios. Solo en la parada y tras 15 minutos me voy cargado hacia el barrio de Salamanca. 15 euritos pa´l bote.
Vuelvo al aeropuerto. T2. Espera y servicio hacia el centro. Tres brasileños, entre ellos una ministra, pero no sé cual ni de qué era, trato de volver al aeropuerto pero cargo en Bravo Murillo hacia el barrio del Pilar con tres paraguayos que me dicen que el presidente de su país es un cura y que preside el MERCOSUR. Es curioso, aunque no me he molestado en contrastar esa información. Finalizo. Voy hacia la avenida de la Ilustración cuando nuevamente me levantan la mano y me solicitan que vaya a Entrevías, accedo de mala gana puesto que el cliente en cuestión iba bebido. Con todo y con eso era capaz de mantener una conversación más o menos centrada. Llegando estábamos al destino cuando llamó para pedirle dinero a su mujer, de la que habló todo el camino como la mejor del mundo, de la que estaba totalmente enamorado y un largísimo etcétera. La conversación telefónica terminó con un lacónico y certero “Hija de puta” Fue en ese momento cuando se confirmaron mis temores y en el que vi por el retrovisor interior la cara de un tonto y detrás estaba mi cliente.

Que no me presta dinero –dijo con su acento de ecuatoriano de la sierra. Y yo no tengo ni un séntimo.
La madre que me parió- Pensé. ¿Y qué hacemos?
- Dígamelo usted, yo lo siento mucho y le pido a usted disculpas.
En ese moemento tomo mi teléfono y llamo aún estando dentro del coche en compañía del pasajero recabo el consejo de un hombre sabio. Cuelgo.
Le digo que vuelva a llamar a su mujer y me dice que está en el Retiro y le digo que vaya a su casa y que coja dinero. Me dice que no tiene.
- A mi no me gusta trabajar gratis ¿A usted le gusta trabajar gratis?
- No señor.
- Entonces ¿por qué me hace usted trabajar gratis a mi?
- Lo siento señor, de veras.
En el fondo me estaba conmoviendo.
Bien, pues cómo podemos arreglar esto. Tenemos dos opciones o yo le llevo a usted ahora a un comisaría o usted me da algo por valor de 20 euros.
El móvil.
Ok, el móvil. Le dejo a usted mi número de teléfono, llámeme usted me paga y yo le devuelvo su móvil.
De veras?
Tiene mi palabra de honor que si usted me paga mi carrera yo le devuelvo su teléfono.
Tenga mi teléfono y disculpe. Adiós.
Bueno, ahora tengo un teléfono en mi poder, hemos hablado y sí quiere recuperarlo y por su puesto, yo se lo voy a devolver sin más costo que los 20 euros de la carrera. Si es que soy un trozo de pan…

Y finalmente llegó el día de ayer que se cerró con un servicio en el que llevé a la primera famosa que identifico en mi taxi, la actriz que hace de jefa en Camara Café, la alta que encarna a Victoria en la serie, una mujer muy guapa y muy agradable. Todo lo contrario que su personaje…

Anecdótico fue mi pimer servicio de aeropuerto en el que tomaron tres taxis un grupo de adolescentes de Michigan que venían a Europa en un viaje organizado por no sé muy bien quién. Acompañadas por adultas tomaron tres taxis con destino al centro en el aeropuerto. Tres jovencitas de unos 17 años acompañadas por una señora de unos cincuenta que a la sazón ejercía de cuidadora-sargento-instructora custodio-institutriz me tocaron en suerte. Con mi inglés playero comencé a ir desgranando las bondades de mi ciudad y explicándoles la Puerta de Alcalá, La Cibeles, El Banco de España, El edificio de Correos… El cementerio de la Almudena causa sensación cuando se entra por la prolongación de O´donell, por si no lo sabíais. El caso es que antes de llegar a Cibeles me comenta la señora que a ella le gustan mucho los museos de modo que pronto empiezo a explicarle todo lo que puede encontrar en el entorno del paseo de El Prado. Las caras de las muchachitas se iban convirtiendo en un poema cuando les explicaba las bondades de las pinacotecas madrileñas. Mientras, su cabreo era mi hilaridad, I confess. El entusiasmo de su tutora solo era comparable al odio que las mocitas sentían hacia ese momento en el que tuvieron la inmensa desdicha en abordar a uno de los pocos taxistas que hablan algo de inglés in this city. Tenía un control absoluto sobre la situación, si quería enfadar, podía hacerlo y de un modo más fácil, rápido y limpio que de costumbre y no podía dejar pasar esa oportunidad. El Thyssen is another museum. Resoplidos de fondo… Bla bla bla. Relax.
And finally (gracias, colegui, por el Vaughan) over there is the Reina Sofía Art Gallery. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que el buen nombre de mi madre estaba siendo vilmente mancillado por la mente de tres americanas. Pero no americanas de chaquetas, americanas de mujeres persona, que conste. En ese momento, y con el único ánimo de dejar en buen lugar al caballero español y dejando patente que estamos en un país de toreros, opté por la larga cambiada y comencé a abandonar mi discurso sustituyéndolo por el de las posibilidades lúdicas que ofrecía Madrid. Intervino entonces la teniente Oneal, para comentar que tenía mucho interés en el chocolate. With churros, apostillé yo, asegurándome de que ningún autóctono estuviera escuchando tan ridícula expresión. Luego empecé a darles lo que sabía que les iba a gustar, hablarles de las discotecas de moda, de dónde podían ir, de las mejores tiendas y esas cositas, la verdad es que no estoy seguro de que todo lo que dije fuera cierto, eso sí, os aseguro que cuando menos, era creíble, que como todos sabemos, esta es, o debe ser, una de las cualidades de la verdad. He dicho.
Llegamos al final de nuestro trayecto, paramos los tres taxis uno detrás de otro y las monitoras y todas las niñas se reúnen, salvo mis niñas que vuelven a mi me preguntan como me llamo y me siguen preguntando algunas cosas de la ciudad. No entiendo la mitad de lo que me dice, pero una de ellas, me pregunta mi nombre. Yo le respondo la verdad y me da dos besos. Sus amigas la observan pero no se atreven… Si no fuera porque estábamos en el centro del Madrid más castizo parecería esto una serie americana para adolescentes de Sábado por la mañana en la que unas niñas de viaje a Europa se enamoran de un joven (cada día menos) y se despiden para no volver a verlo jamás, luego vulven a su país y escriben poesías y hacen locuras y beben PEPSI y para ser populares van a centros de planificación familiar mientras lo cuentan a sus amigas al tiempo que están sentadas en cafeterías de no fumadores con asientos semicirculares de scay bebiendo un batido con pajita.

Amadísimos lectores, me voy. Esto ha sido todo por esta semana. Ya os contaré el desenlace de lo del móvil. Besos y Feliz Pascua.

4 de abril de 2009

Comencemos resumiendo.


Coger un taxi es una experiencia. También lo es para los taxistas, que nadie se piense…
Es una práctica que debería estar mucho más extendida en esta ciudad llamada Madrid, por lo menos todos deberíamos viajar en taxi una vez al día y así haríamos mucho más felices a los taxistas, que son tipos muy simpáticos y a los que hay que querer como los héroes urbanos que son. Eso y respetar el carril bus taxi, que si hubieran querido llamarlo carril carga y descarga, carril va a ser sólo un minuto, carril ya me voy que estoy esperando a que baje una señora, o carril es que me he dormido y llego tarde, no creo que hubieran tenido dificultad en llamarlo así. El código de circulación es muy pragmático en ese sentido, a una vía insuficientemente iluminada lo llama vía insuficientemente iluminada y pasa del rollo de la economía lingüística, así que eso no me vale como argumento. Es como si al edificio destinado a servir de residencia a una persona o personas humanas, como dicen algunos, lo llamáramos edificio destinado a servir de residencia a una persona humana en lugar del nombre más lógico, que como todos sabemos es loft. Aunque pensándolo despacio hay países que no tienen nombre, como los Estados Unidos de América.

Bueno, he aquí mi blog, ya sé que llega más tarde de lo previsto, aunque posiblemente tú que lees esto hoy me hayas conocido ayer, cuando, por azar levantaste tu mano y yo paré a tu lado. Bueno, gracias por tu propina, antes que nada. Con gente tan generosa como tú da gusto salir a la calle. Este espacio está creado para contarte y contarles las cosas que pasan cada día en el taxi, para que tú nos enseñes eso de lo que tanto sabes y para que aprendas de otros que al igual que tú, tienen cosas con las que ilustrar las vidas de otros.
Si has llegado por error o por azar, date una vuelta, aquí hay historias de gente cuyo único nexo en común es que un día se montaron en un taxi, por el que antes habían pasado otros. Sin más.


RESUMEN DE LO ACONTECIDO HASTA ESTE MOMENTO:

Llevo ya un mes en esto del taxi. He conocido a gente tan variopinta como un ingeniero de minas experto en cambio climático, al que aprovecho para pedirle que me regale una reseña al respecto para poner en este blog, una joven médico forense con un sentido del humor muy peculiar, dos jóvenes camellos que trapicheaban con hachis en el Retiro, una magistrada de lo contencioso, que era rubia, para que luego digan… Un importante registrador de la propiedad, un carpintero, un ludópata que presumía de haber echado la semana anterior setecientas primitivas a base de hacer un cálculo de la repetición de los números más frecuentes en el sorteo. Una compradora compulsiva, un montón de ejecutivos borrachos perdidos, una política muy conocida que criticaba a sus compañeras de partido cuando hablaba por teléfono con su amiga del alma que era del otro gran partido. Una cooperante que había viajado por medio mundo y que aborrecía el modus vivendi de la sociedad desarrollada. Una muchachita que iba al concierto de Madre Deus y que quedó en escribirnos y contarnos las bondades de ese grupo. Un hombre que había vendido su casa para pagar sus deudas y que me dejó una suculenta propina. Un montón de funcionarios. Y mujeres aburridas de un conocido barrio que agotaban su tiempo yendo a ver exposiciones y que se cargaban la historia del arte en su grandilocuente locución para ilustrar al taxista. Y esa niña con hipotermia que iba de urgencias acompañada por su madre. Y ese políglota de gimnasio que gustaba de dar explicaciones a los taxistas. Y esos ingleses que venían a Madrid. Y ecuatorianos, siempre tan desconfiados. Y esas paradas, y esas tertulias con los compañeros del taxi, y esas broncas por cargar fuera de parada. Mujeres que dan consejos cuando van al médico. Y ese meteorólogo profesional que trabajaba desde las 6 de la mañana. Y esos miles de meteorólogos aficionados que bien podrían sustituir a Paco Montesdeoca, feliz tras su retiro. Y ese pintor profesional. Y ese gay ebrio que solo sabía reirse. Y esas clientas que recién salidas de los after hours invitan a uno a tomar copas y le hablan de sus males de amores, en esa hora maldita en que los bares (JS). Y ese cliente canario que casi pierde su avión por la impericia del taxista novato: Javier, donde quiera que estés aquí van de nuevo mis disculpas. Y ese madrileño que volvía a su ciudad tras varios años haciendo negocios en Brasil y que huía ante la amenaza constante de que sus hijos sufrieran un secuestro, allí la vida no vale nada, decía. Metió cinco maletones en el coche. Y ese móvil perdido, cuya devolución me reportó la generosa cantidad de 20 euritos. Es rentable ser honrado. O aquella dos maestras maleducadas del barrio de Salamanca que protestaban porque se les había dado un vuelta y con el plano en la mano fueron incapaces de aceptar aquella máxima de que el camino más corto entre dos puntos es el recto. Y ese Pedro, que un día apareció y otro desapareció sin dar más explicaciones.

Esto es la síntesis de lo que hasta ahora recuerdo de mi primer mes de trabajo. De ahora en adelante, prometo ir contando más a menudo las cosas que cada día ofrece. Y ya sabéis, si queréis participar, adelante.